TONANZIN COATLICUE: Quinto Avistamiento

Ciudad de México

Bajo las órdenes del jefe de policía de la delegación Cuauhtémoc; Martín Olvera se lleva a cabo un operativo en la zona, donde varios elementos, granaderos y patrullas están en la persecución de la misteriosa jovencita que usa un manto naranja amarillento y túnica larga color bermellón; una adolescente que se ha dedicado a frustrar asaltos en la Ciudad de México de manera mucho más eficaz y eficiente que la autoridad, ésa es la principal obsesión de Martín Olvera por atraparla. Su segundo al mando es un gran detective: Arturo Ugalde, encargado del caso cuyo interés es saber si la chica es real pues en todos los testimonios, tanto de criminales como víctimas afirman que la misteriosa jovencita tiene habilidades sobrenaturales.

La persecución tiene lugar sobre la avenida México-Tacuba, bajo una noche lluviosa. A la cabeza del operativo va la patrulla del jefe Olvera con el detective Ugalde; cuando los parabrisas de la patrulla hacen su trabajo ambos alcanzan a ver un manto naranja amarillento que se desplaza a gran velocidad cual si fuese un fantasma.

El manto naranja se desplaza a gran velocidad por todos los carriles de la avenida, evade y rebasa autos como si fuese una motocicleta a toda su capacidad.

Unos policías que escuchan el llamado de apoyo se comienzan a reír creyendo ser víctimas de una broma…

El manto pasa frente ellos y los dos se miran mutuamente, alterados encienden su patrulla y se unen a la persecución…

La chica tropieza por su larga túnica y es cuando Olvera le da alcance, la joven bajo en manto naranja se queda quieta sin voltear, como un animal silvestre que ha sido acorralado, pero señalando hacia un establecimiento cerrado sobre la avenida. Es cuando el de jefe de la policía y el detective se bajan de la patrulla.

Ugalde apunta con su pistola pero le tiembla la mano, en ese momento el manto reacciona y emprende nuevamente su huida…

El jefe regresa a la patrulla y reanuda la persecución, mientras, Ugalde voltea hacia el lugar señalado por la jovencita. De esa cortina salen varios hombres armados y comienzan a disparar al detective quien responde al fuego y se oculta. Para su fortuna, llega de inmediato el convoy de Olvera y suprimen rápidamente a los agresores.

Mientras Ugalde pretende darle alcance a su jefe; el mencionado la sigue muy cerca, ahora sobre la avenida Revolución, para su suerte la afluencia de vehículos y transeúntes es baja a esta hora de la noche…

La misteriosa chica desaparece, Olvera la pierde de vista y de pronto, con la cabeza de frente, la joven del manto embiste un costado de la patrulla como si fuese un poderoso carnero sacando la patrulla de su carril e impactando sobre un camión que transitaba en ese momento.

La patrulla terminada destrozada por el frente y Olvera queda inhabilitado de la persecución, se baja furioso y comienza a disparar a un manto que se pierde a la distancia.

El jefe se acerca al camión que impactó pero para su fortuna, el conductor no está. A la distancia Ugalde observa todo y se comunica con los elementos que vienen atrás.

Ugalde logra alcanzar a la jovencita que una vez más tropezó por su túnica y se soba las rodillas. Ugalde acelera y pretende embestirla con la patrulla, acorde al testimonio de su jefe no la matará, sólo busca noquearla si acaso eso es posible.

La jovencita se arrodilla y justa las manos, en posición de oración, en medio de la avenida, el trabajo de Ugalde está en juego pero a pesar de ello es incapaz de arrollarla y justo antes de impactar, Ugalde gira el volante de manera brusca perdiendo el control del vehículo y provocando su volcadura. Maltrecho y con algunos cortes, el detective consigue salir de la patrulla ahora de cabeza y se reincorpora. Toma su pistola y cojea se acerca lentamente a la espalda de la joven que no se ha movido…

Le llama la atención el grabado de su manto, dos cabezas de serpiente en cada lado de la cabeza, tal y como los testigos la describieron. Lentamente y con pistola en ambas manos, la va franqueando para al fin ver su rostro pero antes de verlo un tráiler se acerca a gran velocidad, cuando reacciona es demasiado tarde, está a pocos metros de él y la joven encapuchado que no deja de orar. El detective se agacha por instinto y el tráiler los embiste, no obstante, cuando toca la cabeza de la chica, el enorme vehículo se levanta por los aires; Ugalde observa aterrado la enorme caja pasar sobre su humanidad y caer de cabeza a varios metros de ellos. Su temple le impide desmayarse y cuando gira a la chica del manto ya no se encuentra, se acerca al tráiler volteado, que al caer se abrió la puerta de su carga y de él caen muchos paquetes envueltos. Abre uno y se da cuenta que se trata de cocaína….

Una vez que el cargamento ha sido asegurado, Ugalde regresa donde el jefe chocó con un camión donde ambos aguardan a que dos elementos abran la puerta…

Los policías abren las puertas y del interior del camión van sacando de una a una a más de quince mujeres que eran obligadas a prostituirse y pretendían llevarlas a otra ciudad.

Al día siguiente las noticias llegan de costa a costa; tres golpes en una sola noche, el procurador y subprocurador de justicia de la República están por entregar reconocimientos al jefe Olvera y al detective Ugalde, quienes aún no comprenden lo ocurrido.

Ambos son felicitados, les entregan su reconocimiento, se toman fotos pero no dan entrevistas; posteriormente el Subprocurador habla con ellos a solas…

Los dos se retiran, fin están a solas y es cuando pueden hablar de lo sucedido….

Al norte de ahí, en uno de los departamentos más altos de la unidades en Tlatelolco, un hermoso y brillante velo naranja ondea en un tendedero. Al verlo, un señor se altera, lo baja del tendedero e ingresa a su departamento.

Juan, un comerciante llega a su departamento y le grita a su mujer: Guadalupe, una pareja de mediana edad sin hijos, quienes hace poco recibieron una bendición que está acabando con su paz…

Juan da un par de pasos hacia sala, donde la misteriosa chica de piel blanca y cabello negro se encuentra comiendo sopa instantánea mientras ve el televisor, al lado de ella hay otros tres vasos vacíos de la misma marca de sopa…

Juan azota la puerta y Guadalupe se acerca a la extraña chica, platica con ella pero la joven no le quita la mirada al televisor….

Con un dulce tono la llama con ese nombre y la chica al fin voltea a verla a los ojos con total atención….

La joven sólo asiente con la cabeza y vuelve a lo suyo, a comer y a ver televisión. A los pocos minutos Juan regresa…

Después de comer, y como es costumbre, Tonantzin se levanta y desde una ventana observa la basílica y el cerro del Tepeyac como si fuese la estrella más hermosa…

La chica levanta su brazo y muy sonriente señala hacia el Tepeyac y aún más allá….

Al ver tan conmovida y feliz a su esposa, Juan recapacita, su corazón al fin se abre dejando sus ojos al borde de las lágrimas…

-Escrito por R.FUENTES.S

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